Día Mundial del Patrimonio Audiovisual: la tecnología que puede preservar la memoria por 500 años
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- En una era en la que los formatos cambian y los archivos digitales pueden quedar obsoletos, Labo pone sobre la mesa un desafío que va más allá de conservar películas: cómo lograr que el conocimiento, la cultura y la memoria que generamos hoy puedan seguir siendo accesibles durante siglos.
Ciudad de México a 27 de octubre de 2026. - Pensar en 500 años obliga a cambiar nuestra escala del tiempo. Es imaginar que películas, fotografías, documentos y conocimientos creados hoy puedan sobrevivir a generaciones enteras, a la transformación de industrias y a tecnologías que todavía no existen.
En el marco del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, que se conmemora cada 27 de octubre, Labo, estudio audiovisual especializado en cine, series y comerciales, pone el foco en uno de los grandes desafíos de la preservación contemporánea. En un entorno donde los formatos cambian constantemente, los dispositivos quedan obsoletos y la información está expuesta a fallas tecnológicas, alteraciones y ciberataques, conservar un archivo ya no significa solamente almacenarlo, implica pensar estratégicamente en cómo garantizar su permanencia y recuperación en el futuro.
Preservar conocimiento para las próximas generaciones
Preservar es también una forma de proteger el conocimiento y la memoria que construimos como sociedad. Una película o una fotografía pueden documentar una época; un archivo puede concentrar años de conocimiento; y un documento puede convertirse en testimonio de decisiones, descubrimientos o acontecimientos relevantes. Conservar estos materiales permite que lo que hoy sabemos, creamos y documentamos pueda seguir aportando a las generaciones futuras y, con ello, a la memoria de la humanidad.
Bajo esta visión, Labo ofrece servicios de preservación de contenidos y datos a largo plazo a través de la tecnología Piql. Como socios, ambas compañías combinan la experiencia de Labo en el manejo y conservación de materiales audiovisuales con una tecnología especializada que permite llevar información digital a una película fotosensible diseñada para conservar datos hasta por 500 años bajo condiciones adecuadas de almacenamiento.
Cinco siglos equivalen a alrededor de 20 generaciones, una escala que supera cualquier ciclo tecnológico que hoy podamos anticipar. Para lograrlo, la información se imprime en rollos de película que se resguardan en contenedores especializados. Al ser un soporte físico, fuera de línea y de solo escritura, reduce la exposición a ciberataques o alteraciones y permite que los datos puedan ser interpretados y recuperados en el futuro.
Esta tecnología permite preservar desde películas, fotografías y manuscritos hasta documentos, archivos institucionales y otros contenidos de valor cultural, histórico, creativo o intelectual.
De los archivos históricos al conocimiento de hoy
La escala de esta tecnología puede entenderse mejor al observar el tipo de materiales que ya se han preservado mediante este formato. Entre ellos se encuentran documentos de la Biblioteca Vaticana, como una versión de La Divina Comedia, de Dante Alighieri, almacenada en el Arctic World Archive, en Svalbard, Noruega.
En México, esta tecnología también ha sido utilizada para preservar versiones digitalizadas de documentos resguardados por el Archivo General de la Nación.
Estos ejemplos permiten dimensionar algo más amplio: preservar no responde únicamente al valor histórico de un material. Empresas, instituciones y organizaciones generan todos los días archivos, propiedad intelectual y conocimiento que pueden conservar su relevancia mucho más tiempo que los sistemas tecnológicos con los que fueron creados.
Ahí radica también el valor de pensar la preservación como una estrategia de largo plazo. No se trata únicamente de proteger lo que ya reconocemos como patrimonio, sino de entender que parte de lo que hoy creamos, documentamos y conocemos puede convertirse en una fuente de información para quienes vengan después.
El verdadero reto no es saber cómo se verá el mundo dentro de 500 años, sino asegurarnos de que aquello que nos hace humanos pueda llegar hasta ahí.
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Acerca de LABO®
Labo es un estudio fílmico y digital con más de 20 años de experiencia en postproducción y una trayectoria respaldada por casi 50 años de tradición en laboratorio fílmico. Acompaña proyectos audiovisuales a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la producción y postproducción hasta la distribución, exhibición, preservación y conservación de contenidos.
Bajo su modelo “From Record to Play” (End to End), ofrece servicios integrales que incluyen soluciones On-set, edición, postproducción de imagen y sonido, VFX, doblaje y localización, cinema digital, distribución, laboratorio fílmico y preservación digital. Con experiencia en cine, plataformas, televisión, publicidad y contenidos digitales, Labo combina talento especializado, innovación y altos estándares de calidad para potenciar el audiovisual del mañana.
Con una sólida cobertura regional, Labo brinda servicios y acompaña producciones en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, consolidándose como un aliado estratégico para la industria audiovisual en América Latina.
Ana Karen Hernández
Camilo Medina
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